LA PRAXIS, SU INVESTIGACIÓN COMO FACTOR DE TRANSFORMACIÓN DEL MUNDO Y LAS PERSONAS
ORLANDO FALS
BORDA Y LA INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPATIVA
APORTES EN EL PROCESO DE FORMACIÓN PARA LA TRANSFORMACIÓN
Orlando Fals Borda es
uno de los pensadores críticos contemporáneos más importantes en Colombia y en
toda Latinoamérica. Dedicó su vida a la academia comprometida con la sociedad,
siendo sus más preciados aportes las intensas e inteligentes reflexiones
críticas sobre las condiciones de la población colombiana, sus estudios en
relación con las formas de ser de las comunidades, sus aportes a la sociología
y sobre todo la investigación transformadora para el contexto de conflicto
social. Es extenso su legado al movimiento social y al mundo académico debido a
su compromiso militante. Cabe resaltar que O. Fals Borda, fue formado en la
Universidad de Lovaina en Bélgica bajo la orientación de la teoría sistémica
funcionalista que representaba la moda intelectual en aquellos años, sin embargo, después de instalarse en
Colombia y de ser parte de la fundación de la primera facultad de sociología en
el país, utilizó el materialismo histórico como fundamento de su práctica
sociológica hasta el final de sus días, afirmando siempre que fue referenciando
paulatinamente desarrollos de la teoría crítica, como la escuela de Frankfurt,
de la fenomenología y de manera especial de las producciones intelectuales de
Habermas. Se puede afirmar que Fals Borda practicó con rigurosidad la apertura
al cambio permanente, era un intelectual transformador cuya práctica le exigía
abrirse a nuevas teorías, así como a una actualización permanente y consecuente
del ejercicio político del cambio social y la democracia.
La Investigación
Acción Participativa -IAP- es una metodología que surgió en el debate en una época de auge de la sociología
colombiana a comienzos de la década de 1960. La nueva metodología se iría
abriendo paso en el mundo académico producto de los profundos y cualificados
resultados obtenidos desde las primeras investigación con acción y
participación, tanto para las comunidades {que son las que construyen
herramientas para sus acciones sociales} como para el mundo académico que
empezó a reconocer detalles de la vida social planteados por los propios
actores colectivos, desconocidos hasta ese momento y de difícil consecución a
través de la investigación social positivista que dominaba el ámbito sociológico
en dicho contexto (Molano, 1989:12). De esa manera, comenzó a ver la luz esa
nueva forma de investigar y de hacer sociología, que sin demora empezó a
recorrer el país y todo el continente. Si bien la I.A.P. surgió como una
metodología inspirada en la sociología, se convirtió de inmediato en acción
educativa, en cuanto recuperó la unidad dialéctica entre la teoría (hasta ese
momento alejada de los actores sociales) y la praxis, cuyo desarrollo demostró
procesos de aprendizaje significativo, haciendo de la investigación una
constante acción creadora tanto para los investigadores como para los actores
sociales. Diría Orlando Fals Borda que: “Una
de las características propias de este método, que lo diferencia de todos los
demás, es la forma colectiva en que se produce el conocimiento, y la
colectivización de ese conocimiento.” (Fals y Brandao: 1987, 18)
Investigación Acción Participativa
La IAP propone una
cercanía cultural con lo propio que permite superar el léxico académico limitante;
busca ganar el equilibrio con formas combinadas de análisis cualitativo y de investigación
colectiva e individual y se propone combinar y acumular selectivamente el conocimiento
que proviene tanto de la aplicación de la razón instrumental cartesiana como de
la racionalidad cotidiana y del corazón y experiencias de las gentes comunes,
para colocar ese conocimiento sentipensante al servicio de los intereses de las
clases y grupos mayoritarios explotados, especialmente los del campo que están
más atrasados.
Por lo tanto, la
Investigación Acción Participativa es un proceso dialéctico continuo en el que
se analizan los hechos, se conceptualizan los problemas, se planifican y se
ejecutan las acciones en procura de una transformación de los contextos, así
como a los sujetos que hacen parte de los mismos.
Esa práctica que
reconoce la IAP en toda su dimensión es posible porque los investigadores-educadores
se asumen como participantes y aprendices de estos procesos, en tanto que la
IAP entiende a todos los que participan como sujetos de conocimiento y a su vez
como sujetos en proceso de formación: “Los investigadores entran así en un
proceso en que la objetivación de sí mismos, en una suerte de inagotable sociología
del conocimiento, se convierte en testigo de la calidad emancipatoria de su
actuación.
Principios de la IAP
La relación sujeto-objeto: La IAP se separa de la
relación sujeto-objeto de la epistemología tradicional porque considera que el
investigador es sujeto y los participantes son sujeto, permitiendo una relación
de intersubjetividad y no de jerarquía objetivada del hecho social propia del
positivismo sociológico. Esto significa que quien desea conocer la realidad no puede estar en el contexto social
observando como objetos de estudio a los actores sociales, con lo cual, en el
proceso de investigación todos los participantes del proceso son reconocidos
como sujetos en donde la interacción sólo es posible en un proceso de
conocimiento intersubjetivo.
La Práctica de la conciencia: Uno de los elementos
derivados del proceso de conocimiento sujeto-sujeto es la del ejercicio de la
conciencia. Todo conocimiento reflexivo-auto-reflexivo genera conciencia en el
sujeto, más aun cuando dichos procesos son grupales y sus resultados son para
los partícipes de las acciones colectivas, es decir, la IAP propicia
reflexiones colectivas que permiten toma de conciencia igualmente colectiva. De
tal manera que se rompe con la idea de generar conciencia desde la idea.
Redescubrimiento del saber popular: La IAP reconoce en
los colectivos sociales un saber acumulado que se hace potencia y se desarrolla
a partir de los anteriores principios descriptos. Ordena y valida conocimientos ancestrales, deconstruye
colectivamente prejuicios acerca de la realidad y promueve la innovación para
trascender o superar la realidad en la que se encuentre la comunidad. En tal
sentido, los grupos sociales se convierten en movimiento social, con un pasado
reconocido colectivamente, un saber construido por todos y con propósitos
sociales colectivos pensados para intervenir la realidad y transformarla.
La acción como elemento
central de la formación: La praxis política ha de ser el centro de la formación en el
ejercicio de ese reconocimiento de los procesos intersubjetivos de
conocimiento, de los que se hablaba anteriormente, puesto que permite la
cualificación conciente de la acción del sujeto social (unidimensional y
colectivo) y a su vez nutre el trabajo de las comunidades para realizar
acciones que modifiquen las situaciones de pobreza, marginalidad o desigualdad.
En tal sentido, la acción es transformación:
La participación: se permite la participación
para que se expresen las vivencias y problemas de los actores sociales, sin permitir
espacios de reflexión que generen acciones de cambio y transformación profunda
de las estructuras hegemónicas y de enajenación o cocificación de los sujetos,
en tal sentido, la IAP promueve la superación de la idea de esa participación
enmarcada dentro de los presupuestos del estatus quo impuesto a los colectivos
sociales. En tal sentido, la
participación en manos de un promotor de la IAP potencia la “libre expresión”,
plantea preguntas y cuestiones que desentrañen las reflexiones críticas que
tienen los actores sociales, pero que no se atreven a compartir con los otros o
a construir como alternativas populares. La participación, desde esa
perspectiva es activa y crítica, por lo
que no puede ser regulada más que por los colectivos o grupos sociales. Participar
es entonces la posibilidad de actuar como iguales en un colectivo social que
busca respuestas críticas a su situación económica, política, ambiental, social
y cultural, siendo el educador-investigador uno más del colectivo social, que
pone su saber al servicio de dicha reflexión, aunque sin duda la potencia y la
sistematiza, pero no por ello, intentar imponer sus concepciones o generar relaciones
verticales de imposición cultural: “Participación es, por lo tanto, el
rompimiento de la relación tradicional de dependencia, explotación, opresión o
sumisión a todo nivel, individual y colectivamente: de sujeto/objeto a una
relación simétrica o de equivalencia”.
Material recopilado Título de la publicación I Encuentro
hacia una Pedagogía Emancipatoria en Nuestra América
Directores de la publicación: Pablo Imen, Pablo Frisch, Natalia Stoppani
Título del artículo: “Orlando
Fals Borda y la investigación acción participativa: aportes en el proceso de
formación para la transformación”.
Autor/es del artículo: Javier Calderón y Diana López Cardona


Reflexión sobre la IAP como fundamento de una formación para
la transformación
A partir de la
comprensión de esta propuesta investigativa hecha por Orlando Fals Borda. Se
puede afirmar que en el diplomado o proyecto de investigación sobre
la obra y el pensamiento de Simón Bolívar, cada uno de nosotros debemos estar
conscientes que es una metodología distinta
a lo que estamos acostumbrados de seguir un lineamiento dirigido por una
persona, donde tenemos el compromiso individual de autoformación, autodisciplina,
para realizar toda nuestra investigación acción participante y para visualizarnos en la comunidad desarrollando actividades con
grupos, que nos permita ir adquiriendo
conocimiento de todos esos saberes populares, de ese acercamiento a nuestra
idiosincrasia, a nuestra historia insurgente
más humana que nos acerque más a la
realidad de nuestros ancestros, ese lado de la historia que no fue contada
desde la diversidad, sino desde una sola óptica con información quizás sesgada resaltando
solo fechas y eventos pero queda todo un vacío de detalles importantes de la
vida cotidiana de la época que no se destacó; a mi manera de ver no se trata de
cambiar la historia indudablemente que esa es nuestra historia, de lo que se trata aquí es reconstruir para
entender a nuestro libertador humano, a
todas esas personas que los acompañaron en tan grande gesta para lograr la independencia y formar la gran
Colombia; destacar además que era una gran estratega pero que también se
equivocó en definitiva era un ser humano con sentimientos, con heridas que lo
marcaron; e ir desconstruyendo
prejuicios de realidades que nos han
hecho creer, donde a través de la dialéctica nos permita desde la documentación, argumentación critica
conocer esa historia insurgente.
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